11 de agosto de 2014

                                                                    LAS PALABRAS

Hace años ya,  se nos ha hecho reflexionar sobre el poder de las palabras. Cómo afectan nuestra vida. Cómo nos programan. En TRE (Terapia de Respuesta Espiritual) podemos comprobar cómo y cuánto se ve afectada una persona por palabras pronunciadas, incluso estando en el vientre materno y que dañan su niño interno de por vida, a menos que se pueda hacer una limpieza. Pueden provocar bloqueos de todo tipo impidiendo el desarrollo y la felicidad de una persona. Con EFT (The Tapping Solution) se puede liberar una persona de dolores ¨grabados¨en su cuerpo por palabras dichas por personas con poder para ella (como sus padres). La PNL (Programación Neurolingüística) se ocupa de la influencia del lenguaje en nuestra programación mental. El Método Silva hace hincapié en el uso de las palabras, también. Por mencionar algunas fuentes. 
Hoy quiero hablar sobre el daño que una persona puede hacer a otra con la palabra que emite, con el chisme, con el hablar a espaldas de otro. 
Hay personas que van por la vida vigilando a otras, juzgándolas, haciendo juicios de valor. Muchas veces lo hacen en público, susurrando a otro, o en público, tejiendo redes de chismografía como sustento de vida. Suelen presentarse como víctimas, mostrando (a espaldas del "elegido") lo que el otro "les ha hecho". Utilizan juicios de valor para sustentar sus argumentos. Son personas que íntimamente tienen conflictos, debilidades, celos, envidias, que esconden bajo la manipulación de los hechos. En todos los casos, no hablan directamente, no buscan solucionar y desentrañar un problema. Con esto hacen evidente que no actúan con y desde la recta intención. Esta  permite ser honesto con uno mismo y poder ver desde dónde se moviliza, desde dónde surge lo que está emitiendo. El bullying no es solo cosas de niños y adolescentes. Es muy común entre adultos y particularmente en centros de trabajo. 
Lo que se hace público, difícilmente pueda borrarse. Siempre me resulta extraño e incoherente ver cuando un juez ordena al jurado no tomar en cuenta algo que ha dicho el abogado de la otra parte. ¿Cómo hacerlo? Si ya se emitió, ya está en el aire, ya llegó al cerebro. Por más que se intente, un cristal que se rompe, no puede volver a integrarse (se puede restaurar, pero quedará una huella). 
El daño ya está hecho. Esto en relación con los demás, pero ¿qué pasa con el agraviado, con el injuriado? ¿Cómo puede borrar incluso de su cuerpo, de la memoria celular, el daño? ¿Cómo puede liberarse del miedo con que vivió?
La difamación es algo muy serio, que se toma a la ligera. Se humilla y se hace añicos la credibilidad de otros. 
El paso del tiempo y la vorágine de la vida, puede que lleve al olvido lo que ha ocurrido, como aquellas noticias que hacen portada un día y a la semana siguiente han sido sustituidas por otras que acaparan la atención. Esto para las otras personas.
El agraviado tiene frente a sí un fuerte trabajo interior que muchas veces no puede desarrollar solo. Siempre debemos preguntarnos: ¿Qué tengo que aprender de esto? No todas las personas tienen la fortaleza y el nivel de conciencia para enfrentarlo solo. Debemos entregar la situación y aceptar que no podemos cambiarla. Actuar desde y para el bien. En realidad, todo se devuelve. Mejor que se nos devuelva lo bueno, claro. Si revisamos, todos hemos vivido estas experiencias en algún momento de nuestra vida. Cuando las hemos enfrentado con serenidad y diluyendo el rencor que naturalmente surgió, hemos fortalecidos, enriquecidos y listos para una nueva prueba. Esas personas son las que llamamos maestros (aunque no lo podamos reconocer al vivir la experiencia). 
Miguel Ruiz en su libro "Los Cuatro Acuerdos", nos dice desde su sabiduría Tolteca "SE IMPECABLE CON LAS PALABRAS". Este super sencillo libro debería ser leído por todos y dedicar tiempo a trabajarlo individual y grupalmente. Me provoca tener muchos ejemplares e ir por la vida regalándolos. 
Mi catarsis de hoy, olvidando  todo lo aprendido, se debe a haber sido testigo de una situación como la que traté de desgranar en estas líneas, que afectó a alguien muy querido. Trabajo que también tengo que hacer para diluir cualquier sentimiento y emoción negativos dentro mío. 
Todos estamos relacionados. Lo que alguien hace, afecta al conjunto. Tenemos  responsabilidad sobre nuestro entorno y nos debemos a nosotros mismos y debemos a los demás, el respeto que corresponde tener.  



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